Para pensarlo...
El maravilloso psiquiatra Jung se adelanto a su tiempo dando importancia a la sincronicidad. Un concepto muy oriental que explica las “coincidencias” y las conexiones insospechadas. En otras palabras existe una confabulación del universo, para que vivas lo que tienes que vivir. Cuando estás preparado surge el maestro, vas donde tienes que ir y hallas lo que precisas. Pero esa sincronicidad pide una apertura espiritual y un estado de conciencia extraños al mundo material. Solo cuando te cultivas internamente encuentras nuevos espacios y dimensiones desconocidas. Por lo mismo valora lo material pero pon lo espiritual en un primer plano de modo que el ser ilumine el tener. Saca tiempo para meditar y relajarte, entra en tu interior y, cuando vibres en el amor, todo tendrá sentido. Tu reto es amar en el ahora.
Ten presente que en el ahora modelas tu porvenir y que cada acto tuyo es una siembra. El futuro no es lo que esperas, el futuro es lo que haces, lo que modelas con tu mente y tu emoción. Asume tu realidad y no justifiques tus errores con excusas peregrinas. El fenómeno de la “ profecía autocumplida” prueba que atraes lo que tienes en tu mente ya que ella tiene un poder magnético. Mira bien como piensas porque tus pensamientos modelan tu vida y tu caminar “ Cuando creo que puedo tengo la razón; Cuando creo que no puedo, también tengo la razón” decía Henry Ford. Nadie nació condenado al fracaso o el sufrimiento.
Para que te asombres con la sincronicidad que brota del amor asimila este sabio mensaje: “ Nada ni nadie puede hacerme daño, nada puede hacerme sentir mal, nada puede limitarme. Nada puede quitarme la libertad porque soy una creación perfecta de Dios con capacidad para decidir libremente. Puedo expresar lo que soy independientemente de la opinión de los demás. Siempre tengo lo necesario para ser feliz porque hay abundancia total en el universo. Estoy dotado con la capacidad de disfrutar de todo lo que existe en medida de mis necesidades.
Decido comprometerme totalmente con mis relaciones, mis funciones y mis actividades. Ese compromiso me permite tener éxito, ser feliz y, al estar integrado, dejo de estar aislado y carente.
Nota del Editor: Gracias a Luz por su hermosa contribución.


